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	<title>trauma en niños &#8211; Somatic Barcelona</title>
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	<description>Formación Somatic Experiencing en Barcelona</description>
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	<title>trauma en niños &#8211; Somatic Barcelona</title>
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		<title>Trauma infantil en el aula</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Feb 2018 07:54:33 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[La investigación en neurociencia, psicología y educación sobre trauma infantil resalta las nuevas comprensiones alcanzadas y explora cómo estas se puede aplicar en el aula. Existe la idea errónea de que los niños son más resistentes que los adultos a los efectos del trauma y «superan» las experiencias traumáticas (Lieberman y Knorr, 2007). Sin embargo, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La investigación en neurociencia, psicología y educación sobre trauma infantil resalta las nuevas comprensiones alcanzadas y explora cómo estas se puede aplicar en el aula.</p>
<p>Existe la idea errónea de que los niños son más resistentes que los adultos a los efectos del trauma y «superan» las experiencias traumáticas (Lieberman y Knorr, 2007). Sin embargo, las nuevas comprensiones en la investigación del desarrollo y neurociencia han desafiado las ideas populares sobre el trauma y el desarrollo del cerebro durante la infancia. Esta investigación puede ayudar a los educadores y otras partes interesadas a comprender mejor la amplia influencia que la exposición al trauma puede tener en el desarrollo del niño, y a reflexionar sobre las políticas y prácticas al considerar a los niños traumatizados en las aulas.</p>
<h4>Trauma infantil</h4>
<p>El trauma infantil típicamente se caracteriza por la experiencia, que incluye el tipo y la duración del trauma experimentado y la reacción del niño a la experiencia, de modo que estas experiencias abruman la capacidad del niño para sobrellevar miedo extremo, impotencia u horror ( Asociación Americana de Psicología, 2008).</p>
<p>Los estudios muestran que la exposición al trauma en la infancia es generalizada (American Psychological Association, 2008; Finkelhor, Turner, Shattuck, Hamby y Kracke, 2015) y desafortunadamente es una experiencia común una vez que los niños alcanzan la adolescencia y la adultez (Anda, et al. 2006).</p>
<p>La investigación en psicología y educación sugiere que el trauma se asocia con peores resultados educativos, y que los niños traumatizados usan más apoyos académicos a nivel escolar y del sistema, tienen un rendimiento académico más bajo y tasas más altas de repetición y abandono escolar (Duplechain, Reigner, &amp; Packard, 2008; Perzow, et al., 2013).</p>
<h4>Nuevos entendimientos</h4>
<p>La investigación del trauma del desarrollo ahora argumenta que la exposición al trauma durante la infancia afecta la capacidad autorreguladora de los niños al interrumpir el funcionamiento normal de los sistemas de respuesta al estrés del cuerpo y del cerebro, que pueden afectar el funcionamiento emocional y cognitivo (Putnam, 2006).</p>
<p>La investigación en neurociencia ha subrayado la comprensión de que el cerebro es el sistema central que vincula el desarrollo neurobiológico y psicosocial, que puede explicar cómo la exposición al trauma puede ayudar a iniciar una «cascada» de funcionamiento alterado en áreas aparentemente no relacionadas en la infancia, la adolescencia y la edad adulta (DeGregorio, &amp; McLean , 2013; Kearney, Wechsler, Kaur, y Lemos-Miller, 2010; Pechtel, y Pizzagalli, 2011).</p>
<p>Además, la investigación en neurociencia ha cambiado el enfoque desde una perspectiva cognitiva del cerebro infantil a un enfoque en el desarrollo emocional del cerebro (Schore, 2015). Dado que las experiencias ambientales y relacionales en la infancia influyen en el desarrollo neurobiológico, la exposición al trauma infantil tiene el potencial de convertirse en el sistema organizador del cerebro (Perry, 2009).</p>
<p>Si bien la exposición al trauma incluye muchos tipos de experiencias, los sistemas de estrés y respuesta del cuerpo y del cerebro del niño son finitos, por lo que los niños lo recordarán físicamente (Glaser, 2000; van der Kolk, 1994) como estados físicos y sensaciones en respuesta a experiencias en su entorno.</p>
<p>Los avances en la investigación de la neurociencia han ayudado a cambiar la comprensión de cómo se desarrolla el cerebro durante la infancia y cómo los cambios fisiológicos en respuesta al estrés pueden interactuar con el desarrollo neurológico de los niños. Los cerebros de los niños pueden ser particularmente susceptibles al momento y la gravedad de la exposición al trauma, ya que el desarrollo del cerebro en la infancia no es lineal (Pechtel, &amp; Pizzagalli, 2011). Esto significa que las estructuras y los procesos cerebrales tienen diferentes tiempos y patrones de desarrollo. Por ejemplo, algunas regiones se desarrollan más durante la infancia, otras durante la adolescencia y otras hasta la adultez. Esto puede ayudar a explicar, en parte, una amplia variación en el posterior funcionamiento emocional y cognitivo entre los niños después de la exposición al trauma.</p>
<h4>Aplicación en el aula</h4>
<p><a href="//www.somaticbarcelona.com/wp-content/uploads/2018/02/trauma-infantil-en-el-aula-1.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignleft size-medium wp-image-1445" src="//www.somaticbarcelona.com/wp-content/uploads/2018/02/trauma-infantil-en-el-aula-1-300x200.jpg" alt="trauma infantil en el aula 1" width="300" height="200" srcset="https://www.somaticbarcelona.com/wp-content/uploads/2018/02/trauma-infantil-en-el-aula-1-300x200.jpg 300w, https://www.somaticbarcelona.com/wp-content/uploads/2018/02/trauma-infantil-en-el-aula-1-600x400.jpg 600w, https://www.somaticbarcelona.com/wp-content/uploads/2018/02/trauma-infantil-en-el-aula-1-1024x683.jpg 1024w, https://www.somaticbarcelona.com/wp-content/uploads/2018/02/trauma-infantil-en-el-aula-1.jpg 1920w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>En el aula, los síntomas del trauma en los niños se pueden entender como déficits de atención, discapacidades de aprendizaje o problemas de comportamiento o conducta (Downey, 2007). Investigadores como Teicher y sus colegas (2003) argumentan que los comportamientos causados por el trauma son mecanismos importantes que un niño puede desarrollar para sobrevivir a experiencias extremadamente estresantes, y que centrarse en eliminar estos comportamientos puede ser perjudicial para el niño. Por lo tanto, es importante que los educadores que trabajan con niños traumatizados comprendan las principales vías de desarrollo que pueden verse afectadas por el trauma infantil y cómo apoyar la resiliencia a través de estas vías (Perkins y Graham-Bermann, 2012).</p>
<p>La investigación ha identificado tres áreas en las que los docentes y las escuelas pueden enfocar la atención para apoyar las necesidades de los niños traumatizados:</p>
<p>Apego: desarrollar un vínculo positivo con un maestro o mentor ayuda a los niños traumatizados a normalizar sus sistemas de respuesta al estrés corporal y cerebral alterados, y a desarrollar capacidades de autorregulación (Dods, 2013; O&#8217;Neill, et al., 2010)</p>
<p>Capacidades: los docentes pueden proporcionar a los niños traumatizados oportunidades para mejorar sus capacidades y desarrollar un concepto propio positivo que puede no estar relacionado con el rendimiento académico, y</p>
<p>Autorregulación: diferentes enfoques del manejo del comportamiento en las escuelas pueden ayudar a los niños traumatizados a aprender a regular sus emociones y su comportamiento (Cole, Greenwald O&#8217;Brien, y Gadd, 2005; Gregorowski, &amp; Seedat, 2013).</p>
<p>Muchos factores pueden causar un comportamiento causado por el trauma, y ​​los maestros no deben temer probar diferentes estrategias de manejo del comportamiento para aprender qué es más efectivo para los niños en sus clases (Australian Childhood Foundation, 2010).</p>
<p>Una mejor comprensión de las vías de desarrollo asociadas con la exposición al trauma puede ayudar a evitar que los síntomas del trauma se atribuyan a una baja capacidad o problemas de conducta (Goodman, et al., 2012). Los educadores y las escuelas ya tienen muchas de las habilidades y recursos para ayudar a los niños traumatizados (Cole, et al., 2005) y pueden promover el desarrollo saludable a través de un enfoque holístico sobre el apego, las capacidades y la autorregulación.</p>
<p>Considere el enfoque de gestión del comportamiento que adopta en su clase. ¿Esto anima a los estudiantes a autorregular sus sistemas de respuesta al estrés corporal y cerebral?</p>
<p>¿Con qué frecuencia prueba diferentes estrategias de manejo del comportamiento para aprender qué es más efectivo para los niños en su clase?</p>
<p>¿De qué manera intentas comprender mejor las vías de desarrollo asociadas con la exposición al trauma? ¿Cómo te ayuda esto en el aula?</p>
<h4>Referencias</h4>
<p>American Psychological Association. (2008). Children and trauma: Update for mental health professionals. Retrieved from www.apa.org/pi/families/resources/update.pdf</p>
<p>Anda, R.F., Felitti, V.J., Bremner, J.D., Walker, J.D., Whitfield, C., Perry, B.D., Dube, S.H., &amp; Giles, W.H. (2006). The enduring effects of abuse and related adverse experiences in childhood. European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience, 256(3), 174–186.</p>
<p>Australian Childhood Foundation. (2010). Making space for learning: Trauma informed practice in schools. Melbourne: Australian Childhood Foundation.</p>
<p>Cole, S., Greenwald O&#8217;Brien, J., &amp; Gadd, M.G. (2005). Helping traumatized children learn: Supportive school environments for children traumatized by family violence. Boston: Massachusetts Advocates for Children.</p>
<p>DeGregorio, L.J., &amp; McLean, S. (2013). The cognitive profiles of maltreated children in care and their educational needs: Supporting good outcomes. Children Australia, 38(1), 28–35.</p>
<p>Dods, J. (2013). Enhancing understanding of the nature of supportive school-based relationships for youth who have experienced trauma. Canadian Journal of Education/Revue canadienne de l&#8217;éducation, 36(1), 71–95.</p>
<p>Downey, L. (2007). Calmer classrooms: A guide to working with traumatised children. Melbourne: Child Safety Commissioner.</p>
<p>Duplechain, R., Reigner, R., &amp; Packard, A. (2008). Striking differences: The impact of moderate and high trauma on reading achievement. Reading Psychology, 29(2), 117–136.</p>
<p>Finkelhor, S.D., Turner, H.A., Shattuck, A.M., Hamby, S.L., &amp; Kracke, K. (2015). Children&#8217;s exposure to violence, crime, and abuse: An update. Juvenile Justice Bulletin, 2015(Sept), 1–13.</p>
<p>Glaser, D. (2000). Child abuse and neglect and the brain—A review. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 41(1), 97–116.</p>
<p>Goodman, R.D., Miller, M.D., &amp; West-Olatunji, C.A. (2012). Traumatic stress, socioeconomic status, and academic achievement among primary school students. Psychological Trauma: Theory, Research, Practice, and Policy, 4(3), 252.</p>
<p>Gregorowski, C., &amp; Seedat, S. (2013). Addressing childhood trauma in a developmental context. Journal of Child &amp; Adolescent Mental Health, 25(2), 105–118.</p>
<p>Kearney, C.A., Wechsler, A., Kaur, H., &amp; Lemos-Miller, A. (2010). Posttraumatic stress disorder in maltreated youth: A review of contemporary research and thought. Clinical Child and Family Psychology Review, 13(1), 46–76.</p>
<p>Lieberman, A.F., &amp; Knorr, K. (2007). The impact of trauma: A developmental framework for infancy and early childhood. Pediatric Annals, 36(4), 209–215.</p>
<p>O&#8217;Neill, L., Guenette, F., &amp; Kitchenham, A. (2010). ‘Am I safe here and do you like me?’ Understanding complex trauma and attachment disruption in the classroom. British Journal of Special Education, 37(4), 190–197.</p>
<p>Pechtel, P., &amp; Pizzagalli, D.A. (2011). Effects of early life stress on cognitive and affective function: An integrated review of human literature. Psychopharmacology, 214(1), 55–70.</p>
<p>Perkins, S., &amp; Graham-Bermann, S. (2012). Violence exposure and the development of school-related functioning: Mental health, neurocognition, and learning. Aggression and Violent Behavior, 17(1), 89–98.</p>
<p>Perry, B.D. (2009). Examining child maltreatment through a neurodevelopmental lens: Clinical applications of the neurosequential model of therapeutics. Journal of Loss and Trauma, 14(4), 240–255.</p>
<p>Perzow, S.E., Petrenko, C.L., Garrido, E.F., Combs, M.D., Culhane, S.E., &amp; Taussig, H.N. (2013). Dissociative symptoms and academic functioning in maltreated children: A preliminary study. Journal of Trauma &amp; Dissociation, 14(3), 302–311.</p>
<p>Putnam, F.W. (2006). The impact of trauma on child development. Juvenile and Family Court Journal, 57(1), 1–11.</p>
<p>Schore, A.N. (2015). Plenary Address, Australian Childhood Foundation Conference Childhood Trauma: Understanding the basis of change and recovery early right brain regulation and the relational origins of emotional wellbeing. Children Australia, 40(2), 104–113.</p>
<p>Teicher, M.H., Andersen, S.L., Polcari, A., Anderson, C.M., Navalta, C.P., &amp; Kim, D.M. (2003). The neurobiological consequences of early stress and childhood maltreatment. Neuroscience &amp; Biobehavioral Reviews, 27(1), 33–44.</p>
<p>van der Kolk, B.A. (1994). The body keeps the score: Memory and the evolving psychobiology of posttraumatic stress. Harvard Review of Psychiatry, 1(5), 253–265.</p>
<p>Este es un resumen del trauma infantil: vías de desarrollo e implicaciones para el aula por Mollie Tobin, el final en una serie de artículos en inglés, Cambiando mentes: discusiones en neurociencia, psicología e investigación, publicado por el Centro para la Ciencia del Aprendizaje @ ACER. Lea el artículo completo en http://research.acer.edu.au/learning_processes/20<br />
Esta es una traducción de un artículo en inglés publicado por primera vez en Research Developments disponible en https://rd.acer.org/article/supporting-traumatised-children-in-the-classroom Reproducido con permiso. Traducido por Araceli de la Mata.</p>
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		<title>Cómo detectar el trauma</title>
		<link>https://www.somaticbarcelona.com/como-detectar-el-trauma/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ara]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Sep 2017 09:53:49 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Artículo por MARÍA JOSÉ SERRANO, traducido del catalán por Araceli de la Mata. Pocas semanas después del 11-M traté un niño de siete años que quería poner fin a su vida para que el mundo se había vuelto malo y era cuestión de tiempo que alguien también le hiciera daño a él. Después de un [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Artículo por MARÍA JOSÉ SERRANO, traducido del catalán por Araceli de la Mata.</p>
<p><a href="//www.somaticbarcelona.com/wp-content/uploads/2017/09/0021298538.jpg"><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-1371" src="//www.somaticbarcelona.com/wp-content/uploads/2017/09/0021298538.jpg" alt="0021298538" width="642" height="422" srcset="https://www.somaticbarcelona.com/wp-content/uploads/2017/09/0021298538.jpg 642w, https://www.somaticbarcelona.com/wp-content/uploads/2017/09/0021298538-600x394.jpg 600w, https://www.somaticbarcelona.com/wp-content/uploads/2017/09/0021298538-300x197.jpg 300w" sizes="(max-width: 642px) 100vw, 642px" /></a></p>
<p>Pocas semanas después del 11-M traté un niño de siete años que quería poner fin a su vida para que el mundo se había vuelto malo y era cuestión de tiempo que alguien también le hiciera daño a él. Después de un atentado, son especialmente vulnerables las personas con antecedentes de depresión, las que han sido víctimas anteriormente (atracos, atentados, etc.) y los jóvenes y niños que no entienden lo que está pasando, a los que tenemos que dar algún tipo de explicación. A menudo nos parece que los niños no se enteran de lo que pasa, pero no es así.</p>
<p>Ahora bien, ante las situaciones traumáticas que hemos sufrido a raíz de los atentados de Barcelona y Cambrils, nos encontramos todos con el corazón encogido. Por un lado, tenemos el dolor por las víctimas y sus familiares, y por otro, nuestra afectación personal, ya sea por haber estado en los lugares de los atentados o por haber visto las imágenes transmitidas por las redes sociales o los medios de comunicación.</p>
<p>Tenemos que estar muy atentos, ya que a menudo algunas personas que no han sido heridas y no se consideran a sí mismas víctimas, pueden estar afectadas por el trauma. Se está detectando que algunas de estas personas no están pidiendo ayuda, ya que consideran que otros lo necesitan más que ellas. Es el caso de policías, médicos y trabajadores sanitarios que atendieron a los heridos, de personas que estaban en los escenarios de los ataques y que estuvieron confinadas durante horas sin saber qué estaba pasando fuera, de familiares que pasaron horas sin saber cómo estaban sus seres queridos. Hay mucha gente que puede estar afectada y en riesgo de sufrir estrés postraumático.</p>
<p>Los síntomas pueden comenzar inmediatamente después o pueden surgir más adelante, incluso meses o años después.</p>
<p>El trastorno de estrés postraumático (TEPT) aparece como resultado de una situación en la que la persona ha sufrido o ha sido testigo de una agresión física o amenaza para su vida, o la de otra persona, y la reacción emocional implica una respuesta intensa de miedo, horror o indefensión.</p>
<p>Este es el caso de lo que nos ha tocado vivir. Por este motivo es importante vigilar a aquellas personas que pueden estar afectadas, y que a menudo ni siquiera son conscientes de lo que les está pasando, o piensan que es normal y que ya pasará. Por eso es importante detectar la sintomatología postraumática.</p>
<p>Dentro de esta sintomatología encontramos que pueden revivir el hecho o la situación, una y otra vez, de una manera intensa, en forma de pesadillas, imágenes recurrentes, recuerdos angustiosos del momento, reacciones físicas y molestas en situaciones que les recuerdan lo ocurrido. También se puede detectar una sintomatología evitativa: no poder recordar aspectos importantes de la situación, mostrar falta de interés en actividades normales, expresar menos los estados de ánimo, evitar personas, lugares o pensamientos que les hagan recordar el atentado, etc. También son síntomas un estado de ánimo negativo persistente, tener creencias o expectativas negativas que pueden ser persistentes o exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo, mostrar una disminución importante del interés o la participación en actividades significativas, y la incapacidad persistente de experimentar emociones positivas. Y sobre todo, la hiperactivación, en la que se pueden observar dificultades para concentrarse, estado de alerta o hipervigilancia, estar irritado o tener ataques de ira, y tener dificultades para dormir. En algunas personas también se podrían detectar los sentimientos de culpa. Como consecuencia de todo esto, pueden tener algunos síntomas característicos de las situaciones de ansiedad y de estrés, tales como agitación o excitabilidad, mareos, desvanecimientos, sensaciones de taquicardia y dolor de cabeza.</p>
<p>Los síntomas pueden comenzar inmediatamente después o pueden surgir más adelante, incluso meses o años después.</p>
<p>La sintomatología puede remitir o cronificarse dependiendo de las características personales pero una intervención adecuada puede evitar que el trauma se cronifique.</p>
<p>Recuerdo el caso de una adulta víctima de un atentado terrorista que no había recibido apoyo psicológico y que siete años más tarde seguía encerrada en casa, con mucho miedo y con un sentimiento de incomprensión nacido del hecho de que todo el mundo le decía que ya había pasado mucho tiempo y tenía que estar bien. Ella respondía: «Yo también morí el día del atentado». Le habían curado las heridas físicas pero no las emocionales. Debemos evitar que situaciones como estas puedan repetirse.</p>
<p>Del mismo modo que si nos rompemos un brazo recibiremos un determinado tratamiento, las heridas emocionales, aunque no se ven, están ahí. Por este motivo, tan pronto como detectamos sintomatología postraumática debemos buscar ayuda psicológica de profesionales formados en trauma, ya que la intervención temprana ayuda a evitar la cronificación.</p>
<p>Es importante tener un buen apoyo familiar, poder hablar de lo que hemos vivido y, en caso necesario, pedir ayuda psicológica tan pronto como sea posible.</p>
<p>Artículo por MARÍA JOSÉ SERRANO, traducido del catalán por Araceli de la Mata.</p>
<p>Publicación original en Ara.cat el 25 de agosto de 2017. http://www.ara.cat/opinio/pot-detectar-trauma_0_1858014230.html</p>
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		<title>Novedad Editorial Elefthería Tus hijos a prueba de Traumas por Peter Levine y Maggie Kline</title>
		<link>https://www.somaticbarcelona.com/novedad-editorial-eleftheria-tus-hijos-a-prueba-de-traumas-por-peter-levine-y-maggie-kline/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[ara]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Jun 2017 08:07:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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					<description><![CDATA[Es un libro enfocado a los padres, una «guía de primeros auxilios emocionales». A través de su lectura, los padres aprenderán herramientas para detectar posibles traumas en sus hijos y cómo apoyarles a superarlos, o en caso necesario buscar la ayuda de un profesional. «Peter Levine y Maggie Kline son seres humanos increíblemente excepcionales. Tus [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Es un libro enfocado a los padres,<b> </b>una «guía de primeros auxilios emocionales»<b><span style="color: #000000">. </span></b><span style="color: #000000"><br />
A través de su lectura, los padres aprenderán herramientas para detectar posibles traumas en sus hijos y cómo apoyarles a superarlos, o en caso necesario buscar la ayuda de un profesional. </span></p>
<div style="text-align: justify"><i>«Peter Levine y Maggie Kline son seres humanos increíblemente excepcionales. Tus hijos a prueba de trauma transmite sus preciados regalos con explicaciones simples, con ejercicios experienciales acertados y con valiosos ejemplos tomados de niños que han conocido y a quienes han ayudado. Su conocimiento conjunto y su empatía por los niños en todas las etapas de desarrollo son impresionantes. No solamente tienen este exquisito entendimiento de los niños, sino también de sus padres. Peter y Maggie nos enseñan cómo entender y respetar el dolor, la alegría y el terror de nuestros niños y, de esta manera, a crear una generación de niños, adolescentes y adultos más feliz, segura y resiliente. Este libro es una lectura obligada para cada padre, profesor, entrenador y monitores de niños. Nos ayuda a comprender las etapas del desarrollo infantil y a apoyar a los padres a lidiar con cada etapa de manera más apropiada y sensible. Es un trabajo pionero, un entendimiento pionero y un triunfo pionero. Es un sentido común visionario, puro y simple».<br />
</i><i><b></b></i></div>
<div style="text-align: justify"><i><b></b></i><br />
Del prólogo escrito por: Mira Rothenberg &#8211; Autora de Children with Emerald Eyes: Stories of Extraordinary Boys and Girls [Miradas de piedra: historias de niñas y niños extraordinarios] y cofundadora y directora emérita de los Blueberry Treatment Centers, Brooklyn, Nueva York</div>
<div>
<p style="text-align: justify">El trauma puede surgir a partir de hechos cotidianos. De hecho, sucesos tan comunes como accidentes, caídas, procedimientos médicos y divorcios pueden ocasionar que los niños se retraigan, pierdan confianza o desarrollen ansiedad y fobias. Los niños traumatizados también podrían mostrar problemas de comportamiento que incluyen agresión, hiperactividad y, a medida que se hacen mayores, adicciones de varios tipos. La buena noticia es que con la orientación de unos padres sintonizados, y de otros cuidadores, que están dispuestos a aprender las habilidades necesarias, se puede identificar a los niños en riesgo y se puede evitar que queden marcados de por vida. En este libro aprenderás herramientas prácticas para maximizar la resiliencia de tus hijos mientras también aumenta de manera general su tolerancia frente al estrés cotidiano. De esta forma podrán realmente convertirse en seres humanos más fuertes, solidarios, alegres y compasivos.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>¿Qué aprenderás leyendo este libro?</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;text-align: justify">• Este libro te enseñará a cómo ayudar a los niños a notar y a atravesar las sensaciones y sentimientos dolorosos sin una angustia excesiva.</p>
<p style="padding-left: 30px;text-align: justify">• Tu nuevo aprendizaje te ayudará a eliminar el miedo de la experiencia de las reacciones involuntarias y de las emociones que permiten que los niños se recuperen del trauma, así como de otros sentimientos difíciles.</p>
<p style="padding-left: 30px;text-align: justify">• Se incluyen muchos ejemplos de la vida real para ilustrar cómo puedes ayudar a los niños a recuperarse de las experiencias abrumadoras.</p>
<p style="padding-left: 30px;text-align: justify">• Aprenderás a reconocer las señales del trauma mientras adquieres habilidades simples para aliviar o prevenir síntomas de trauma después de un percance aterrador o de un suceso estresante de la vida. Pese a que estos principios básicos tienen el propósito de funcionar como «primeros auxilios emocionales” aplicados por cuidadores concienzudos, hay situaciones, por supuesto, en las que es muy recomendable buscar terapia profesional. Te ayudaremos a saber cuándo podría resultar necesario.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>Sobre los autores</strong></p>
<p style="text-align: justify"><strong>Peter A. Levine</strong> recibió su doctorado en Biofísica Médica de la Universidad de California en Berkeley, y también tiene un doctorado en Psicología por la International University. Es el desarrollador de Somatic Experiencing® y fundador de la Foundation for Human Enrichment. <a href="http://traumahealing.org/" target="_blank" rel="noopener">http://traumahealing.org/</a></p>
<p style="text-align: justify"><strong>Maggie Kline</strong> ha sido terapeuta familiar, de pareja e infantil durante más de veinte años y es psicóloga escolar retirada.</p>
</div>
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			</item>
		<item>
		<title>Cinco maneras de ayudar a nuestros hijos y a nosotros mismos después de un evento traumático.</title>
		<link>https://www.somaticbarcelona.com/cinco-maneras-de-ayudar-a-nuestros-hijos-y-a-nosotros-mismos-despues-de-un-evento-traumatico/</link>
		
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		<pubDate>Fri, 09 Jun 2017 09:06:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Por Gretchen Schmelzer La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, solamente la luz puede hacerlo. El odio no puede expulsar al odio, sólo el amor puede hacer eso. Martin Luther King Jr. Hemos sido testigos de tantos disparos. Tantos refugiados que luchan. «¿Cómo puedo ayudar a mis hijos a entender la violencia?» «¿Cómo les [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Por Gretchen Schmelzer</p>
<p><em>La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad, solamente la luz puede hacerlo.</em></p>
<p><em>El odio no puede expulsar al odio, sólo el amor puede hacer eso.</em></p>
<p><em>Martin Luther King Jr.</em></p>
<p>Hemos sido testigos de tantos disparos. Tantos refugiados que luchan. «¿Cómo puedo ayudar a mis hijos a entender la violencia?» «¿Cómo les ayudo a entender la lucha y el dolor?» «¿Cómo puedo protegerlos de las noticias?» ¿Qué puedo hacer para ayudarles a sentirse mejor?» ¿Qué puedo hacer yo para sentirme mejor?»</p>
<p>El traumatismo rompe. Esto es cierto independientemente del trauma. Destruye nuestro sentido de confianza. Destruye nuestro sentido de estabilidad. Destruye nuestro sentido de seguridad. Las respuestas fisiológicas al trauma establecen sistemas de alarma en nuestro cuerpo que nos hacen capaces de huir o congelarnos en el acto, que están diseñados para ayudarnos a sobrevivir. Pero el trauma apaga nuestra capacidad de incorporar una amplia variedad de información, y a menudo nos mantiene cerrados en el modo supervivencia y evitación, en lugar de permanecer activos y mirar hacia fuera.</p>
<p>Por desgracia, estos acontecimientos parecen ocurrir con más frecuencia por lo que parece importante que los padres y realmente, todos nosotros, entendamos el impacto de estos eventos traumáticos y la mejor manera de recuperar, sanan y fortalecer nuestra capacidad de  recuperación. ¿Qué puede hacer como padre para ayudar a sus hijos y usted mismo durante estos acontecimientos estresantes?</p>
<p>Primera: apagar la televisión. No reforzar la experiencia traumática en el nivel emocional o neurológico. Nuestros sistemas visuales estan altamente conectados a nuestro amygdala – el centro del miedo del cerebro. La observación constante de imágenes traumáticas ayuda a fortalecer una vía neural para un evento aterrador. Noticias 24 horas y el evento ya ocurrió. Ni usted ni especialmente los niños necesitan ver los eventos traumáticos una y otra vez. Un ángulo de cámara diferente puede ayudar el FBI a capturar al agresor pero lo único que conseguirá es otra experiencia de miedo y desamparo. Para usted, como adulto se estará activando su sistema de respuesta de estrés cada vez que lo mira, y esto no le ayudará crear un ambiente relajante para sus hijos o cualquier persona a tu alrededor. La televisión es problemática para los niños por diversas razones. Porque son más dependientes de la imaginación y la fantasía no pueden entender que lo que aparece son repetición de secuencias, pueden creer que sigue sucediendo.</p>
<p>Segundo: El trauma rompe nuestra experiencia de seguridad porque todos buscamos cierta tranquilidad y que nuestros seres queridos están bien y queremos creer que esto nunca nos va a pasar a nosotros. Mientras que usted no puede prometerles que nunca nada malo les ocurrirá a ellos o a usted, usted puede tranquilizarlos y asegurarles que hará todo lo que esté en su poder para protegerlos a todos. Puede decirles que hay gente mala en el mundo que hace daño a las personas, pero que la mayoría de la gente en el mundo no es así. Puedes hablar de todas las personas que ayudaron a la gente que estaba herida: los policías, las enfermeras, los médicos, los hombres y mujeres de los cuerpos de seguridad del Estado, el FBI y la Guardia Nacional. Puedes hablar de cómo rápidamente se ayudó a la gente. Ayudar a los niños a ver que en situaciones malas hay personas que pueden ayudar.</p>
<p>Tercero: El trauma destruye nuestro sentimiento de confianza y estabilidad. El antídoto para esto es atender a tus rutinas. Desayuno, almuerzo, cena. Baño, libros, ir a dormir. Rutina constante ayudar a todas las personas, no sólo los niños, se sienten más sólidos y seguros. Si el trauma es sobre ser sorprendido con la guardia baja y empuja hacia lo incognoscible, lo familiar y las rutinas de la crianza nos ayudan a sentir más contenidos y seguros. Puede ser tentador dejar que se relajen las rutinas. No lo permita si puede evitarlo. Agárrese a la rutina. Déjelos llorar. Abráceles más fuerte. Y las rutinas se aplican a nosotros como adultos también, ir a trabajar, asistir a sus reuniones, mantenerse al día con las rutinas y rituales de su vida.</p>
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<p>Cuarto: El sello del trauma es la impotencia. En el momento del trauma estamos impotentes para protegernos a nosotros mismos y a otros. Esta experiencia de impotencia es a menudo el síntoma más importante. Uno de los mayores antídotos al trauma y la experiencia de desamparo es ayudar. Se activo. Intenta comunicarte. Especialmente para los niños puede ser muy sanador poder hacer algo para ayudar. Sé que la mayoría de la gente piensa, «¿Qué pueden hacer los niños?» Pero pueden hacer mucho. En respuesta al acontecimiento traumático pueden dibujar o pintar cuadros para las víctimas y los puede enviar a los hospitales cerca de la tragedia, o para los enfermeros, doctores y terapeutas físicos o consejeros que van a trabajar con las víctimas o para los bomberos o policías. O para los otros estudiantes y profesores en la escuela. No hay un maestro o un policía en el mundo que no se conmueve por una tarjeta de gracias, pintada por un niño. Ayuda a su hijo a sentirse mejor y refuerza a los ayudantes en su pasión por lo que hacen.</p>
<p>¿O, podría ver su mundo y pensar en las personas que necesitan ayuda más cerca de casa? ¿Quien puede necesitar un dibujo, o galletas o una canción? ¿Con qué familiar no han conectado desde hace tiempo?</p>
<p>LO que me trae a mi quinto y último punto que puede ayudarnos a todos. Fiel a las palabras de Martin Luther King Jr., sólo la luz y el amor pueden expulsar la oscuridad y el odio. Esta semana hemos experimentado esta oscuridad otra vez, y una vez más tenemos que trabajar juntos para traer la luz. Vamos a resolver cada día para que sea un poco más ligero y un poco más lleno de amor: sonreir más, dejar que el otro pase frente a ti en el tráfico, pagar el peaje o café de alguien, ofrecer a levantarse y dejar que alguien que parece cansado se siente, traer la cena a un amigo o vecino en necesidad, llamar a su pastor o ministro y preguntarle si hay alguien a quien podría dar un poco más de apoyo esta semana, plantar algunas flores más. Como Guía Scout siempre nos enseñaron a dejar un lugar más limpio que lo encontramos, y quizás ahora más que nunca necesitamos este corolario, dejar un lugar &#8216;más ligera&#8217; o &#8216;más cariñoso&#8217; que lo encontramos. Hablar unos con otros. Comunicarte.</p>
<p>© 2015 Gretchen L. Schmelzer, PhD</p>
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