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Cómo detectar el trauma

 
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Cómo detectar el trauma

Artículo, Varios 21 sep 2017

Artículo por MARÍA JOSÉ SERRANO, traducido del catalán por Araceli de la Mata.

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Pocas semanas después del 11-M traté un niño de siete años que quería poner fin a su vida para que el mundo se había vuelto malo y era cuestión de tiempo que alguien también le hiciera daño a él. Después de un atentado, son especialmente vulnerables las personas con antecedentes de depresión, las que han sido víctimas anteriormente (atracos, atentados, etc.) y los jóvenes y niños que no entienden lo que está pasando, a los que tenemos que dar algún tipo de explicación. A menudo nos parece que los niños no se enteran de lo que pasa, pero no es así.

Ahora bien, ante las situaciones traumáticas que hemos sufrido a raíz de los atentados de Barcelona y Cambrils, nos encontramos todos con el corazón encogido. Por un lado, tenemos el dolor por las víctimas y sus familiares, y por otro, nuestra afectación personal, ya sea por haber estado en los lugares de los atentados o por haber visto las imágenes transmitidas por las redes sociales o los medios de comunicación.

Tenemos que estar muy atentos, ya que a menudo algunas personas que no han sido heridas y no se consideran a sí mismas víctimas, pueden estar afectadas por el trauma. Se está detectando que algunas de estas personas no están pidiendo ayuda, ya que consideran que otros lo necesitan más que ellas. Es el caso de policías, médicos y trabajadores sanitarios que atendieron a los heridos, de personas que estaban en los escenarios de los ataques y que estuvieron confinadas durante horas sin saber qué estaba pasando fuera, de familiares que pasaron horas sin saber cómo estaban sus seres queridos. Hay mucha gente que puede estar afectada y en riesgo de sufrir estrés postraumático.

Los síntomas pueden comenzar inmediatamente después o pueden surgir más adelante, incluso meses o años después.

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) aparece como resultado de una situación en la que la persona ha sufrido o ha sido testigo de una agresión física o amenaza para su vida, o la de otra persona, y la reacción emocional implica una respuesta intensa de miedo, horror o indefensión.

Este es el caso de lo que nos ha tocado vivir. Por este motivo es importante vigilar a aquellas personas que pueden estar afectadas, y que a menudo ni siquiera son conscientes de lo que les está pasando, o piensan que es normal y que ya pasará. Por eso es importante detectar la sintomatología postraumática.

Dentro de esta sintomatología encontramos que pueden revivir el hecho o la situación, una y otra vez, de una manera intensa, en forma de pesadillas, imágenes recurrentes, recuerdos angustiosos del momento, reacciones físicas y molestas en situaciones que les recuerdan lo ocurrido. También se puede detectar una sintomatología evitativa: no poder recordar aspectos importantes de la situación, mostrar falta de interés en actividades normales, expresar menos los estados de ánimo, evitar personas, lugares o pensamientos que les hagan recordar el atentado, etc. También son síntomas un estado de ánimo negativo persistente, tener creencias o expectativas negativas que pueden ser persistentes o exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo, mostrar una disminución importante del interés o la participación en actividades significativas, y la incapacidad persistente de experimentar emociones positivas. Y sobre todo, la hiperactivación, en la que se pueden observar dificultades para concentrarse, estado de alerta o hipervigilancia, estar irritado o tener ataques de ira, y tener dificultades para dormir. En algunas personas también se podrían detectar los sentimientos de culpa. Como consecuencia de todo esto, pueden tener algunos síntomas característicos de las situaciones de ansiedad y de estrés, tales como agitación o excitabilidad, mareos, desvanecimientos, sensaciones de taquicardia y dolor de cabeza.

Los síntomas pueden comenzar inmediatamente después o pueden surgir más adelante, incluso meses o años después.

La sintomatología puede remitir o cronificarse dependiendo de las características personales pero una intervención adecuada puede evitar que el trauma se cronifique.

Recuerdo el caso de una adulta víctima de un atentado terrorista que no había recibido apoyo psicológico y que siete años más tarde seguía encerrada en casa, con mucho miedo y con un sentimiento de incomprensión nacido del hecho de que todo el mundo le decía que ya había pasado mucho tiempo y tenía que estar bien. Ella respondía: “Yo también morí el día del atentado”. Le habían curado las heridas físicas pero no las emocionales. Debemos evitar que situaciones como estas puedan repetirse.

Del mismo modo que si nos rompemos un brazo recibiremos un determinado tratamiento, las heridas emocionales, aunque no se ven, están ahí. Por este motivo, tan pronto como detectamos sintomatología postraumática debemos buscar ayuda psicológica de profesionales formados en trauma, ya que la intervención temprana ayuda a evitar la cronificación.

Es importante tener un buen apoyo familiar, poder hablar de lo que hemos vivido y, en caso necesario, pedir ayuda psicológica tan pronto como sea posible.

Artículo por MARÍA JOSÉ SERRANO, traducido del catalán por Araceli de la Mata.

Publicación original en Ara.cat el 25 de agosto de 2017. http://www.ara.cat/opinio/pot-detectar-trauma_0_1858014230.html